Evaluación diagnóstica completa de neurodivergencias
¿Qué es nuestra evaluación?
La evaluación diagnóstica es un proceso clínico especializado cuyo objetivo es comprender de manera global y precisa el funcionamiento del paciente (niño, adolescente o adulto).
No se trata únicamente de administrar pruebas, sino de realizar un estudio clínico completo, en el que se analizan e integran diferentes áreas del desarrollo y del funcionamiento psicológico. Este proceso permite identificar con rigor:
- Las dificultades presentes
- Las fortalezas del paciente
- Sus necesidades reales
- Su forma de desenvolverse en distintos contextos (familiar, escolar y social)
A partir de este proceso se puede elaborar un informe diagnóstico, que recoge no sólo los resultados obtenidos, sino su interpretación clínica, una posible orientación diagnóstica (cuando procede) y recomendaciones específicas adaptadas al caso.
Enfoque diferencial
No utilizamos protocolos cerrados ni aplicamos las mismas pruebas a todos los pacientes. La evaluación se va ajustando progresivamente en función de los resultados que se obtienen, lo que permite afinar el diagnóstico y evitar conclusiones simplificadas o incompletas.
Trabajo multidisciplinar
La evaluación es realizada de forma coordinada por un equipo de profesionales que trabajan conjuntamente, integrando distintas perspectivas clínicas. Esto permite una visión más completa, rigurosa y coherente del caso. Además, al tratarse de un centro sanitario autorizado y contar con profesionales del ámbito de la psicología clínica, el informe resultante tiene carácter clínico y diagnóstico, lo que le confiere validez dentro del ámbito sanitario.
Áreas que evaluamos
La evaluación abarca distintas áreas del funcionamiento con el objetivo de obtener una visión global y precisa del perfil del paciente. Entre ellas se incluyen:
- Funcionamiento cognitivo: capacidad intelectual general, razonamiento y habilidades cognitivas específicas
- Atención y funciones ejecutivas: procesos relacionados con la concentración, la planificación, la inhibición, la flexibilidad cognitiva y el control de la conducta
- Lenguaje y comunicación: comprensión, expresión y uso del lenguaje en contextos sociales
- Procesos lectoescritores y matemáticos (cuando es pertinente): habilidades implicadas en la lectura, la escritura y el razonamiento matemático
- Área emocional: identificación, expresión y regulación de las emociones, así como posibles indicadores de malestar psicológico
- Conducta: patrones conductuales, estilo de respuesta y adaptación a normas y demandas del entorno
- Procesamiento sensorial: forma en que el paciente percibe, procesa y responde a los estímulos del entorno
- Desarrollo y adaptación: nivel de autonomía, habilidades adaptativas y funcionamiento en la vida cotidiana
- Personalidad (en población adulta): rasgos de personalidad, estilo relacional y patrones de funcionamiento psicológico
Cómo es el proceso
La evaluación diagnóstica se desarrolla a través de un proceso estructurado en varias fases, que permite obtener una comprensión profunda y rigurosa del perfil del paciente. Cada una de estas fases tiene un objetivo específico y se adapta a las necesidades de cada caso.
1. Entrevista inicial
El proceso comienza con una entrevista en profundidad con la familia (o con el propio paciente, en caso de adolescentes o adultos). En esta fase se recoge información relevante sobre:
- Historia del desarrollo
- Motivo de consulta
- Funcionamiento actual en distintos contextos (casa, colegio, entorno social)
- Antecedentes médicos, escolares y familiares
Esta información es fundamental para formular las primeras hipótesis clínicas, que orientarán el proceso de evaluación.
2. Evaluación clínica
A continuación, se inicia la fase de evaluación mediante la aplicación de pruebas psicológicas estandarizadas y observación clínica. Las pruebas se seleccionan en función de las hipótesis iniciales y permiten valorar diferentes áreas, como el funcionamiento cognitivo, la atención, el lenguaje, el área emocional o los procesos de aprendizaje. Durante esta fase no solo se tienen en cuenta los resultados cuantitativos, sino también la forma en la que el paciente responde, su estilo de afrontamiento, su conducta y su interacción.
3. Evaluación diferencial
Uno de los aspectos más importantes de nuestro modelo es que la evaluación no es un proceso cerrado. A medida que se obtienen resultados, se van tomando decisiones clínicas sobre la necesidad de ampliar la evaluación en determinadas áreas. Esto permite:
- Profundizar en aspectos relevantes
- Confirmar o descartar hipótesis diagnósticas
- Diferenciar entre dificultades que pueden presentar características similares
Este enfoque evita diagnósticos simplificados y permite una comprensión más precisa y ajustada del caso.
4. Integración clínica
Una vez finalizada la recogida de información, se realiza un proceso de análisis e integración de todos los datos obtenidos. En esta fase, los profesionales del equipo revisan conjuntamente el caso, contrastan la información y elaboran una interpretación clínica global. Este trabajo conjunto permite:
- Reducir sesgos individuales
- Aumentar la fiabilidad de las conclusiones
- Obtener una visión más completa del funcionamiento del paciente
5. Informe
Con toda la información integrada, se elabora un informe detallado que incluye:
- Descripción del proceso de evaluación
- Resultados obtenidos en las distintas áreas
- Interpretación clínica de dichos resultados
- Orientación diagnóstica (cuando procede)
- Recomendaciones específicas y adaptadas
El informe está redactado en un lenguaje comprensible, de manera que la familia pueda entender no solo qué ocurre, sino también por qué ocurre y cómo intervenir.
6. Devolución
El proceso finaliza con una sesión de devolución en la que se explica el contenido del informe de forma detallada. En esta sesión:
- Se resuelven dudas
- Se aclaran los resultados
- Se orienta a la familia sobre los siguientes pasos
El objetivo es que la familia salga con una comprensión clara del caso y con herramientas concretas para poder actuar.
Sobre las sesiones
El número de sesiones necesarias para completar la evaluación no es fijo, ya que el proceso se adapta a las características y necesidades de cada caso. Las sesiones de evaluación tienen una duración aproximada de 50 a 60 minutos. Este planteamiento flexible permite:
- Adaptar el proceso a cada perfil sin limitar la evaluación a un número cerrado de sesiones
- Profundizar en aquellas áreas que lo requieran en función de los resultados obtenidos
- Realizar un análisis diferencial completo y fundamentado
- Evitar diagnósticos incompletos o poco precisos
En cualquier caso, el proceso se irá explicando y consensuando con la familia a lo largo de la evaluación, manteniendo en todo momento la transparencia y el acompañamiento. Es importante señalar que este proceso no sigue un número fijo de sesiones, ya que se adapta a las necesidades específicas de cada paciente.
¿Qué incluye la evaluación?
- Entrevista clínica inicial
- Sesiones de evaluación necesarias
- Aplicación de pruebas estandarizadas y observación clínica
- Corrección, análisis e interpretación de pruebas
- Integración multidisciplinar
- Elaboración de informe clínico completo
- Sesión de devolución
¿Qué no incluye?
- Informes adicionales específicos
- Coordinación con centro escolar
- Reevaluaciones futuras
Estos servicios, en caso de solicitarse, se presupuestarán de forma independiente.
Plazo de entrega del informe
El plazo estimado de entrega del informe una vez finalizadas todas las pruebas es de 6 semanas. Este plazo puede variar en función de la complejidad del caso y del proceso de integración clínica.
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